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Diego Morales | jun. 18, 2026
Seguro complementario ayuda a cubrir gastos médicos en invierno, reduce costos de urgencias y protege el presupuesto familiar.

El invierno llega con frío, lluvia y, casi siempre, con un alza en las consultas de salud. Entre virus
respiratorios, fiebres y caídas, las urgencias médicas se vuelven más frecuentes justo cuando
el presupuesto familiar ya está apretado. Y una sola visita a urgencias, con exámenes y medicamentos,
puede transformarse en un gasto inesperado difícil de absorber.
La buena noticia es que existe una herramienta pensada precisamente para esos momentos: el seguro
complementario de salud. En esta guía te explicamos por qué aumentan las urgencias en esta
época, cómo funciona este tipo de cobertura y de qué manera ayuda a proteger la economía
de tu hogar.
En invierno, las urgencias médicas se multiplican
Las bajas temperaturas favorecen la circulación de virus respiratorios como la influenza, el virus
sincicial y los resfríos, que afectan con más fuerza a los grupos más sensibles del hogar: los
niños y los adultos mayores. Por eso, el cuidado de la salud familiar exige más atención en
estos meses.
En el caso de los más pequeños, mantener al día el control de salud infantil y atender
a tiempo cualquier síntoma ayuda a evitar complicaciones. Pero incluso con todos los cuidados, las urgencias
ocurren: una bronquitis que no cede, una fiebre alta de madrugada o una caída en el colegio. Y cada una de
esas atenciones tiene un costo que no siempre alcanza a cubrir el sistema de salud base.
¿Qué es un seguro de salud complementario y cómo funciona?
Un seguro de salud complementario es una cobertura adicional que se suma a tu previsión de salud,
sea Fonasa o Isapre. No la reemplaza: la complementa. Su función es reembolsar una parte de los gastos
médicos que tu sistema base no cubre, como copagos de consultas, exámenes, hospitalizaciones o
medicamentos, según el plan que contrates.
Si estás afiliado a Fonasa, un seguro complementario Fonasa te permite reducir el gasto de tu
bolsillo en prestaciones que de otra forma pagarías por completo. Lo mismo aplica para quienes están
en una Isapre y quedan con copagos elevados. En ambos casos, el objetivo es el mismo: que un evento de salud no se
transforme en un problema financiero.
Si quieres entender en detalle cómo opera este tipo de cobertura, puedes revisar nuestra guía
sobre cómo
funciona y qué cubre un seguro complementario de salud.
Cómo alivia tu bolsillo cuando llega la urgencia
Imagina una noche de invierno en que tu hijo amanece con dificultad para respirar y debes llevarlo a
urgencias. La atención, los exámenes, las nebulizaciones y los medicamentos pueden sumar un monto
importante que, en muchos casos, tu previsión base solo cubre en parte.
Aquí es donde el seguro complementario marca la diferencia: reembolsa un porcentaje de esos gastos
no cubiertos, de acuerdo con las condiciones de tu plan. Así, en lugar de asumir el total del costo de la
urgencia, pagas una fracción y recuperas tranquilidad. Para muchas familias, esa es la diferencia entre un
susto pasajero y un desajuste real en el presupuesto del mes.
Conviene tener presente que los seguros de salud complementarios funcionan con coberturas, topes y, en
algunos casos, deducibles definidos en cada plan. Por eso es clave conocer bien tu póliza antes de
necesitarla.
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Suma una capa de protección a tu Fonasa o Isapre y enfrenta el invierno con más respaldo.
Una red de protección para toda la familia
La salud no es solo un tema individual. Un buen plan complementario te permite extender la cobertura a tu
pareja y a tus hijos, de modo que toda la familia quede respaldada ante consultas, exámenes y
hospitalizaciones.
Esto cobra especial sentido en invierno, cuando los niños son los más expuestos a enfermarse
y cada atención pediátrica se suma a la siguiente. Cuidar la salud familiar también es cuidar
la economía del hogar: con una cobertura adecuada, los controles y las urgencias de los más
pequeños dejan de ser una preocupación financiera. Si quieres saber cómo sumar a los tuyos,
revisa nuestro artículo sobre cómo incluir a tu
familia en tu seguro complementario.
Saca el máximo provecho a tu seguro complementario
Tener la cobertura es el primer paso; usarla bien es el segundo. Revisa qué prestaciones reembolsa
tu plan, mantén a mano los documentos de respaldo (boletas, bonos y órdenes médicas) y conoce
los plazos para solicitar tus reembolsos. Una buena planificación te permite aprovechar al máximo los
beneficios, sobre todo en temporadas de alta demanda como el invierno.
Para más recomendaciones sobre cómo exprimir tu cobertura, te puede servir nuestra
guía sobre
cómo aprovechar tu seguro complementario al máximo.
Este invierno, protege tu salud y tu bolsillo
Las urgencias no avisan, pero sí puedes anticiparte a su impacto económico. Un seguro de
salud complementario te da la tranquilidad de enfrentar la temporada sabiendo que tu familia está respaldada.
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Preguntas frecuentes sobre el seguro complementario
¿El seguro complementario reemplaza a Fonasa o a mi Isapre?
No. Es una cobertura que se suma a tu previsión de salud y reembolsa parte de los gastos que esta no cubre.
Funciona tanto para afiliados a Fonasa como a Isapre.
¿Cubre las urgencias médicas?
Sí, dependiendo de tu plan. El seguro complementario puede reembolsar una parte de los gastos asociados a una
atención de urgencia, como exámenes, hospitalización o medicamentos, según las
coberturas y topes contratados.
¿Puedo incluir a mis hijos y a mi pareja?
En la mayoría de los planes sí. Puedes sumar a tu grupo familiar para que todos cuenten con respaldo
ante consultas, controles y urgencias, algo especialmente útil para el cuidado de la salud de los
niños en invierno.
¿Cómo recibo el reembolso de un gasto médico?
Generalmente debes presentar los documentos de respaldo (boletas, bonos u órdenes médicas) dentro de
los plazos definidos en tu póliza. Cada plan establece sus coberturas, topes y condiciones, por lo que
conviene revisarlos al contratar.